CASABLANCA

El corazón económico de Marruecos es una ciudad moderna y cosmopolita, que ha sabido conservar la mejor tradición marroquí. La Medina Antigua, junto a la Plaza de Mohammed V, la Avda. Hassan II, la Avda. de l’Armée Royale y el Boulevard Mohammed V conforman un entorno lleno de vitalidad, con sus tiendas, cafés y restaurantes. Tambien La Corniche, junto al mar, donde se concentran hoteles, restaurantes y night clubs.

Entre sus monumentos brilla con luz propia la Mezquita Hassan II, el más alto monumento religioso del mundo. Y también son interesantes el Santuario de Sidi el Kairouani y los morabitos de Sidi Abd er Rahman (situado en una roca rodeada de mar) y los de Sidi Belyout y de Sidi Bu Smara (aún aureolados de bellas historias) y la Mahkma del Pachá, la Mezquita Dar el Mahkzen y la iglesia de Notre Dame de Lourdes.

Cerca de Casablanca se encuentra la renombrada playa de Mohammedia, durante años el centro vacacional por excelencia de Casablanca.


TANGER

Nombre mítico que evoca una ciudad única, poblada por historias, mitos y leyendas. La mitología la supone fundada por Anteo, la historia la reconoce poblada desde el paleolítico y fue el centro de inspiración para toda una generación de artistas y políticos, durante su época de ciudad internacional.
Sus calles, sus hoteles y sus cafés vieron pasar a Tennessee Williams, a Samuel Beckett, a Jean Genet...., sus palacios vivieron las fiestas mundanas de Barbara Hutton y de Malcolm Forbes..., su luz inspiró a Matisse y su misterio a Paul Bowles, la ciudad blanca ha sabido siempre enamorar a los genios.

Dispuesta como un anfiteatro sobre el Estrecho de Gibraltar, se asoma al Atlántico y al Mediterráneo.


TETOUAN

Ciudad hispanomorisca, llamada “La Blanca”, su arquitectura recuerda a la de muchos pueblos andaluces. Fueron, precisamente, musulmanes y judíos huídos de España tras la caída de Granada en 1492 quienes reconstruyeron la ciudad. La dedicación a la piratería, que había ocasionado la primera destrucción de Tetouán por Enrique III de Castilla, volvió a causar su decadencia tras el bloque de Felipe II.

Bajo Moulay Ismail, la ciudad conoció un nuevo período de esplendor con construcciones tales como la muralla o el Palacio del Califa, que aún hoy pueden admirarse. También deben visitarse el Museo Arqueológico, el Museo de Artes Marroquíes y la Medina. De la variada artesanía de Tetouán, gozan de especial reconocimiento los bordados y la alfarería.


CHEFCHAOUEN

Fundada en 1471 como plaza fuerte para oponerse a los avances extranjeros, la ciudad estuvo prohibida muchos años a los cristianos. Sin embargo, tres occidentales consiguieron acceder a Chefchaouen entre 1883 y 1892.

Las plazas El Makhzen y Uta el Hammam y la Medina son los puntos más destacados de la ciudad, proclamada santa y con más de 20 mezquitas y santuarios. Toda ella, sin embargo, con su juego de alturas y volúmenes y con decoraciones que recuerdan su origen andalusí, es digna de una detallada visita.


LARACHE

Bella ciudad de gran encanto, cuya casbah avanza sobre el mar como la proa de un barco. De aspecto andaluz en sus barrios modernos y cautivadoramente árabe en su medina, se asienta a orillas del rio Loukkos.

La vista desde la playa es magnífica y también hay que visitar el original Boulevard Mohammed V, en la parte moderna, el puerto, el zoco, la casbah y, por supuesto, la cercana Lixus. Fundada por los tirios en el 1.100 a.C. conserva numerosos edificios y ruinas romanas.




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Ciudades Imperiales
La Ruta de las Casbahs